Hablando de todo

Destierra de tu vida a los apóstoles del odio, pobres almas perdidas en la negritud de la barbarie, infelices siervos del dinero, enfermos de ignorancia y atraso. Desoye sus proclamas amargas, hieden a rencor. Huye. Búrlate del mal, corre y sáciate de júbilo. Sal a los caminos armado de guitarras, amigos y risas. La utopía y el verso vendrán solos, saciarán tu sed en verano y templarán tus huesos en invierno.

Y urde una canción que hable de tejer sueños, de caer muros, de forjar imperios incoloros, de trocar banderas por flores. Entona de recio tu balada, que te oigan los luceros y las olas, los prados verdes y las nubes de algodón, que te envidien los ruiseñores y palidezcan las musas. Canta con afán tu poema hasta que la oscuridad sea polvo y olvido.

 

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