Hablando de todo

Asi empieza mi novela “El preferido de Dios”

Así empieza mi novela “El preferido de Dios”

Las primeras palabras de una historia que tiene 198.100.

“Al soldado Joévin Bobinot lo apodaban sus compañeros del 2º batallón de 43 Regimiento de Infantería de Línea “Jambes de Lapin”, Patas de Conejo, no porque fuera veloz en las cargas o en las retiradas, sino por aquellos descomunales pies que lo torturaban en las marchas interminables y le conferían ante el mundo un aspecto bufonesco y ridículo y un caminar cansino, plomizo, doloroso, parecido al de un osezno enfermo.

Su notable baja estatura lo hubiera convertido pronto en voltigeur de su batallón de no haber sido por el defecto de sus pies, su perenne expresión de cansancio o de nostalgia, su considerable falta de valor y disciplina, proverbial en su regimiento, y la sádica fijación que hacia él sentía el sargento Blumenroeder.

Demasiados inconvenientes para ser un voltigeur y para sobrevivir a la despiadada guerra de España. Tampoco hacía demasiada falta en ella, Bobinot era uno de esos soldados a los que ninguno de sus camaradas hubiera añorado después de muerto como no fuera para despertar una sonrisa burlona o una palabra de desafecto.

Solo el soldado Félicien Feyfant hubiera derramado una lágrima en su memoria de no haber muerto a primeros de mes en la operación contra Grazalema, a manos de los paisanos del Pastor, quienes convirtieron la retirada de la columna por el camino de Benaoján en un infierno nocturno de lluvia y disparos torrenciales, en la boca de un lobo negro sediento de venganza que despedazaba a dentelladas feroces a los soldados del 43, un lobo que aulló con afán en el cerro del Mures mientras los serranos caían como alimañas sobre la retaguardia imperial arrastrando en su furia a hombres, bestias y carruajes, percudiendo el camino de charcos de sangre humeante que rivalizaban con los del agua en una paradoja cruel de la vida y la muerte.”

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