Hablando de todo

Fariseos

Fariseos

A su eminencia el cardenal Cañizares, hombre de costumbres austeras, siempre rodeado de pobres, viudas y huérfanos, siempre alejado de los ricos, representante en España de la doctrina del amor al prójimo, le gusta hacerse preguntas.

Hoy mismo, imagino que con voz atiplada y sonsonete frailesco, se ha hecho varias, por ejemplo: “¿Esta invasión de emigrantes y de refugiados es todo trigo limpio? ¿Dónde quedará Europa dentro de unos años? ¿Vienen simplemente porque son perseguidos?” Y a continuación ha sentenciado contrito, afligido, tembloroso y cabizbajo: “Muy pocos lo son”. Él lo sabe por ciencia infusa, cabe suponer.

Yo también me hago preguntas y voy a hacerle unas cuantas a su eminencia. Por ejemplo: ¿Cree su eminencia que sembrar cizaña, duda, resquemor y desconfianza en el corazón del prójimo es labor de buen cristiano? ¿No es eso más propio de Satanás? ¿Cree su eminencia que sus palabras son compatibles con eso de amar al prójimo como a uno mismo? ¿Con aquello de a todo el que te pida, dale, y al que te quite el manto dale hasta la túnica?

¿Cree su eminencia que todos en sus filas son “trigo limpio”? ¿No es soberbia contradecir al Papa cuando pide que en cada parroquia se acoja a una familia de refugiados? ¿Se acuerda su eminencia de aquello de “todo lo que hagáis a uno de mis hermanos más pequeños, me lo hacéis a mí”?

Es una lástima que no se acuerde, porque su eminencia va a ir derechito al fuego eterno, y no lo digo yo, sino uno de los padres de la Iglesia, san Mateo (25: 41-43): “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno (…), porque tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.

Tengo muchas más preguntas, y excomúlgueme si quiere. Por ejemplo: ¿Conoce usted la vergüenza? ¿La humildad? ¿La ética? ¿La caridad? ¿Cree que Jesús de Nazaret, el pescador de Galilea, aprobaría su conducta? ¿Cree que cuatro políticos y banqueros podridos van a darle la gloria?

Su eminencia solo representa el atraso, la superstición, la maldad, el racismo, la xenofobia, aquello que involuciona y relentiza el progreso de la especie humana hacia la bondad y el entendimiento. Debería usted estar fuera de la Iglesia, y lejos, muy lejos, haciéndose muchas preguntas sobre el daño que hace a la fe que dice defender. Insisto, su eminencia: más que un hipócrita y un fariseo, es usted un rotundo sinvergüenza.

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