Hablando de todo

JORDI EL ESNUCASAPOS

¿Qué hubiera sido del Molt Honorable de haber nacido en una familia marginal, desestructurada y humildísima? ¿En el barrio periférico de una ciudad industrial? ¿O en una oscura casita de aquellos olvidados pueblos de la España profunda? A lo mejor de madre limpiadora y padre parado. Me lo imagino y creo que hubiera sido igual, pero mucho más tosco, políticamente ignaro, indocto por completo. Quizás ni hubiera pisado la escuela, pero hoy sería rico. Su patrimonio no alcanzaría los 2.000 millones de euros, pero seguramente pasaría de los 20.

No hubiera conocido a Juancar el Campechano ni a Aznar ni a Felipe González -que serían tan ricos como ahora-, y se hubiera rodeado de amistades menos finas aunque igual de eficaces para los negocios. Nunca hubiera sido Molt Honorable; es más, en círculos policiales se le conocería tal vez como Jordi el Esnucasapos. A alguno de estos policías los tendría en nómina, seguramente, y a funcionarios, alcaldes y empresarios con los que habría fraguado una amistad irrompible durante largas y lujuriosas noches en prostíbulos baratos, jugando a los dados, oyendo de fondo a Manolo Escobar, a Luis Aguilé, a Los Chichos…

En los anales de su carrera criminal gastaría navaja, es de suponer, pero más adelante, al incrementar el volumen de negocios y el número de enemigos, se haría con una vieja Tokarev y luego, quizás influido por el cine americano y por actores como Edward Robinson, con una 38, siempre más discreta. Fumaría puros desde luego, por aparentar, más que nada, pues su envergadura física se hundiría ante el envite de los Farias. Es fácil imaginar a Jordi el Esnucasapos en la puerta de un antro del puerto, bajo la luz macilenta de una farola, traje beige, sombrero borsalino sobre los ojos, zapatos de charol, las manos en el chaleco, el puro en la boca…

pujolet

Por aquel entonces ya sería dueño de ese local y de otros por el estilo, que estarían a nombre de algún testaferro, abogado discreto, de baja moral, ducho en estos tejemanejes, quizás con el aspecto esquinado y ratonil del actual ministro de Hacienda. Cobraría el 3% de todas las operaciones ilícitas que se hicieran en aquella zona de la ciudad, y sí, probablemente, ya entrada la democracia, habría donado un porcentaje de sus ganancias a algún partido político con posibilidades. Vamos a suponer que a CIU, siendo como era un rotundo ignorante en política.

¿Pero habría alcanzado a elaborar un dossier con las canalladas de sus socios? Ya hemos dicho que por su estrato social y su condición moral, Jordi el Esnucasapos sería un completo iletrado, absolutamente limitado en muchos campos de la estrategia y del juego político. ¿Habría alcanzado a cubrirse las espaldas, por si acaso? No les quepa duda. Los hombres como él han nacido para triunfar, para tener, para dominar, por muy cenutrios que parezcan. A lo mejor el dossier consistiría en dos cuadernos de rayas escritos con letra torcida y en un estilo parecido al de Arcadi Espada y no en un pen, como el de Bárcenas, pero sí, sin duda ninguna tendría un dossier.

Y la pregunta del millón: ¿lo usaría, llegado el caso? No, solo para asustar. Los tipos como Jordi el Esnucasapos son como los perros cortijeros, llevan más ventaja ladrando que mordiendo. Saben que detrás de los mordiscos vienen los garrotazos. Mal negocio. El negocio de verdad consiste en asustar, en amenazar, en mostrar la cacha de la navaja o la culata del 38, pero no en sacarla. Para eso no hace falta estudiar ni ser Molt Honorable de nada. Pueden estar tranquilos, esos dossiers nunca verán la luz porque sencillamente nadie irá a la cárcel ni nadie devolverá nada. Se hundirían los prósperos negocios de todos. Y en el caso del Molt Honorable, él y sus socios andan en un negocio muy suculento llamado España.  Aquí el único que irá a la cárcel será usted si se le ocurre manifestarse en la puerta del Congreso.

1 comentario
  1. Lamentablemente en este pais de pandereta es asi, la justicia esta hecha para los delincuentes de guante blanco. como siempre magnifico Jose Antonio.

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